Bioconstrucción: una forma ecológica de construir

La bioconstrucción cobra interés por parte de arquitectos, empresas y ciudadanos. Con esta fórmula para crear inmuebles de todo tipo, se está contribuyendo notablemente en el equilibrio entre ciudades y medio ambiente. La bioconstrucción entiende este proceso como un trabajo que debe tomarse la construcción como un elemento que forma parte del entorno, en ningún caso ajeno a este, por lo que debe de estar enfocado en la adaptación al medio de las infraestructuras y no al revés.

 

Si se observa detenidamente, es fácil descubrir multitud de grúas y maquinarias pesadas en las obras de construcción que invaden las ciudades. La morfología urbanística ha seguido un modelo que trata de adaptarse a las necesidades actuales de los ciudadanos. En este mismo sentido, los edificios también han cambiado. Se hacen más altos cada vez, más descomunales, para poder acoger a más personas que lo habiten.

Con este sistema de construcción se proporcionan muchos más beneficios a quien los construye y vende. La forma de construir ha tenido que evolucionar también, alejándose mucho del tema que hoy se trata en este artículo: la bioconstrucción, que vuelve como alternativa a la construcción por el dinero y no por las personas.

Una visita a un pueblo, o incluso a un barrio antiguo de cualquier gran ciudad, es suficiente para comprobar que existen otras formas de construir menos agresivas con el entorno y más amables para las personas. Es la forma en la que se construía en el pasado.

La bioconstrucción no deja de ser una versión mejorada de esos antiguos sistemas de construcción, con ayuda de nuevas técnicas que antes no se conocían, pero siempre teniendo claro un objetivo: alcanzar la armonía entre la tierra y el hombre.

¿Qué es la bioconstrucción o bioarquitectura?

Pero, ¿Qué es la bioconstrucción?, ¿Cómo se hace?, ¿Qué ventajas tiene?  Durante este artículo se tratará de resolver estas cuestiones y aportar algo de luz sobre un tema vital para iniciar un cambio definitivo en la forma que tiene el ser humano de relacionarse con el entorno.

Ya sea en construcción o en cualquier otro ámbito, es necesario plantearse ciertas cuestiones a propósito del prefijo bio, tan de moda en los últimos años. Cabría preguntarse si existe de verdad una empresa u organismo que cumpla o haga cumplir con la legislación vigente en este sentido. ¿Existen procedimientos que se basen en criterios y normativas legales? ¿Son necesarios para poder emplear el término bio de forma lícita? o, por el contrario, no deja de ser una etiqueta más que se coloca a fin de atraer seguidores y seguir la tendencia de una moda?

Según Wikipedia, se llama bioconstrucción a los sistemas de edificación o establecimiento de viviendas, refugios u otras construcciones, realizados con materiales de bajo impacto ambiental o ecológico, reciclados, reciclables o extraíbles mediante procesos sencillos y de bajo costo como, por ejemplo, materiales de origen vegetal y biocompatibles y que no supongan toxicidad alguna para las personas y el medio ambiente.

Esta definición se basa únicamente en los materiales que se emplean para construir, pero la bioconstrucción es mucho más. Es buscar la integración del edificio en el entorno. Es tratar de crear hábitats saludables, cómodos y eficientes. Es crear una arquitectura sostenible y compatible con la naturaleza.

Elementos de la bioconstrucción

Si se toman todas las consideraciones anteriores, se podría hablar de tres conceptos generales que son cruciales para que una construcción pueda ser considerada bio; los materiales utilizados, el bienestar que aporta a sus ocupantes y la relación que se establece con el entorno.

Materiales

Los materiales y recursos utilizados para la construcción de una vivienda bio deben integrarse con el entorno, de tal forma que cuando deje de utilizarse este no sea un impedimento para que la naturaleza recupere su lugar. Estas son las premisas que deben cumplir

  • Utilizar, dentro de lo posible, recursos y materiales de la zona.
  • Uso de materia prima lo menos elaborada posible.
  • Que sean libres de elementos tóxicos y sustancias dañinas para la salud.
  • Que faciliten los intercambios de humedad entre la vivienda y la atmósfera.
  • Con unos procesos de extracción, transporte y colocación respetuosos con el medio ambiente.
  • Algunos buenos ejemplos son el barro, la madera, el corcho, las balas de paja o la piedra.

Bienestar

La comodidad y el confort de sus habitantes no tiene que estar reñido con el ahorro energético y la conservación de los entornos en su forma más natural. Estas son las consideraciones que se deben tener en cuenta:

  • Ubicación adecuada, lejos de fuentes emisoras de contaminación o radiación perjudiciales para la salud.
  • Diseños personalizados y adaptados, pensados a medida de los usuarios que vayan a habitar o utilizar los edificios o establecimientos.
  • Correcta orientación; hacia el sur si es una zona fría y hacia el este en climas cálidos.
  • Distribución del espacio, para minimizar el consumo energético artificial.
  • Construcciones integradas en el entorno, creando espacios armónicos y saludables.

Sostenibilidad

Es una premisa cuidar los recursos naturales sin desperdiciarlos o destruirlos. Cuidar el planeta hoy para los que vengan mañana.

  • Buscar un equilibrio entre lo social, lo económico y lo ambiental. Puedes consultar nuestro artículo Economía y medio ambiente para ampliar información sobre este tema.
  • Perseguir la eficiencia energética, haciendo uso por ejemplo de los sistemas bioclimáticos, como son la biomasa, la captación solar pasiva, las galerías de ventilación controlada o los sistemas vegetales hídricos, que regulan temperatura y humedad.
  • Estar dotados de una buena gestión de residuos con un adecuado programa de reciclado (reutilización de los sólidos inorgánicos y compostaje de los orgánicos), y un sistema de depuración de vertidos, poniendo especial atención en las aguas residuales.

Cómo aplicar la bioconstrucción en una vivienda ya construida

Si ya se tiene una casa construida, se tiende a pensar que no ya hay nada que hacer, que no se puede tener una casa ecológica o sana. Falso. Es cierto que no se ajustará al 100% a la definición de una bioconstrucción, pero aún se podrán hacer muchas cosas para que el inmueble que se habita se aproxime, al menos, a este concepto. Estos son los elementos que pueden adaptarse para acercarse a una bioconstrucción.

Mobiliario

Hay que asegurarse de la procedencia de los materiales, investigar acerca de su fabricación, consultar qué tipo de pegamentos, disolventes, tintes, etc. se han usado para su elaboración. Si no cuadran con los criterios bio, siempre pueden ser sustituidos por otros más ecológicos cuando llegue el momento.

Tecnología y electrodomésticos

También habría que comprobar qué tipo de tecnología usan los aparatos que se están utilizando en la vivienda y su eficiencia. El uso de cierta tecnología puede fomentar la creación de campos electromagnéticos perjudiciales para la salud. En cuanto a los electrodomésticos, buscar siempre en la etiqueta de eficiencia energética que sean del grupo A, pues son los más respetuosos con el medio ambiente.

Reciclaje

Existen numerosos tutoriales en internet para diseñar un sistema propio de reciclaje, separando vidrio, cartón y papel, metal, plástico y restos orgánicos. Con los restos orgánicos puedes hacer compost para cultivar tu propio huerto o las macetas que se tengan en casa. En este sentido, ecoaldia.com tiene un artículo que puede servir de guía para hacer compost en la vivienda, de forma sencilla y amena.

 

Clima

Es posible tener una casa bioclimática, o al menos acercarse a ello, haciendo algunos pequeños cambios en el inmueble. Por ejemplo, calentando la vivienda con una estufa de pellet, pues emplea combustible de biomasa 100% renovable, o reformando puertas y ventanas, sustituyendo las antiguas por unas más modernas. Un buen aislamiento consigue reducir hasta un 30% en las emisiones de CO2 que se emiten por el uso de la calefacción y del aire acondicionado, sin contar con el beneficio del ahorro económico que conlleva.

Ventajas e inconvenientes de la bioconstrucción

Como todo en esta vida, la bioconstrucción tiene ventajas e inconvenientes, aunque las ventajas tienen mucho más peso en este caso.

Ventajas

  • Económicas: la bioconstrucción aporta grandes ahorros, pues hay costos que disminuyen de una forma muy significativa. Por ejemplo, el mantenimiento del edificio es más bajo que el de uno convencional, pues los materiales, estructuras y mecanismos usados son simples y con una vida útil muy larga. Por otro lado, la alta eficiencia energética va a requerir poca energía en el uso diario.
  • Medioambientales: ventajas para el planeta y para las personas que habiten los edificios bio, pues se busca en todo momento el equilibrio entre los intereses y las necesidades del hombre y los de la naturaleza. La explotación controlada de la tierra, el consumo moderado de fuentes de energía, la armonía con el entorno… supondrán un beneficio real para toda la sociedad y para el planeta.

Desventajas

Son pocas. Incluso se podría resumir en una sola: poca oferta de empresas que se dediquen a la bioconstrucción. En este sentido, también se puede asegurar que hay poca mano de obra especializada, pues no todo profesional de la construcción está cualificado para este tipo de infraestructuras más específicas. Sin embargo, será cuestión de tiempo que más empresas se rindan a los encantos de la bioconstrucción y formen a sus trabajadores para ser competitivos en este campo.

Ejemplo referente de vivienda que utilizan la bioconstucción

 Lo bio está de moda. Muchas marcas se suben al carro de lo bio porque vende muy bien. La lista de productos bio en el mercado es larga y variopinta: alimentación, cosmética, higiene íntima, productos de limpieza, etc. El ejemplo a la excelencia en este tipo de construcciones se localiza en los earth ships, sistemas que optimizan la utilización de elementos con la producción de recursos.

 

No obstante, hay que considerar que la bioconstrucción no nació ayer, no es una cuestión temporal, sino que ha llegado para quedarse. No en vano, lleva practicándose de manera profesional desde hace 40 años. Afortunadamente, cada vez más personas apuestan por esta nueva y a la vez vieja forma de construir. Quizás llegue un día en el que se deje de ver hormigón por todas partes y se vea  más madera, más piedra, más barro, más naturaleza en los hogares de todo el mundo.

 

Fuentes:

Wikipedia, elhorticultor.org, arquitecturaysalud.com, bioconstrucción.cc, proyectandoelcambio.com, ecocosas

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