Economía y medio ambiente, condenados a entenderse

La economía y el medio ambiente siempre han ido de la mano. O, dicho de otro modo: la economía, sin los recursos que le proporciona el medio ambiente, no sería nada. La naturaleza proporciona materiales que son la base para la producción de objetos de todo tipo: desde la madera para construir barcos, hasta el petróleo para fabricar encendedores, pasando por la energía que las sociedades necesitan para desarrollarse.

Pero la relación entre economía y medio ambiente no está pasando por su mejor momento. Ya sea a nivel mundial o a nivel más local, los intereses del desarrollo económico y los de la supervivencia medioambiental chocan como si de dos placas tectónicas se trataran.

Los sistemas de producción que predominan en los mercados actuales están provocando un cambio en el planeta a muchos niveles, el más visible es el del cambio climático, donde ya se notan las variaciones de temperatura, el aumento de la cantidad de lluvias torrenciales, los fenómenos extremos de huracanes, tornados o la calidad del agua, del suelo y del aire.

Pero este es sólo uno de los grandes retos que la humanidad tiene que afrontar en un futuro cercano.

Los grandes retos del planeta en relación con la economía y el medio ambiente

Son muchos los retos a los que el ser humano debe enfrentarse en la actualidad, pero sobre todo hay cuatro que preocupan de manera especial cuando se relaciona la economía y el medio ambiente:

  • El cambio climático y del calentamiento global, que afectan directamente a los sistemas biológicos.
  • La necesidad de garantizar de forma sostenible alimentación segura para una población de 7.700 millones de habitantes en la Tierra.
  • La sobreexplotación de los recursos naturales, renovables y no renovables, y la necesidad de poner límites.
  • El fin de la era el petróleo.

Centrando la atención en el punto tercero, hay que decir que cada vez se extraen y utilizan más recursos de los que puede producir el planeta, y cada vez se generan más residuos de los que puede asumir. Es urgente por lo tanto reducir la cantidad de residuos que generamos y la cantidad de materiales que extraemos. Sólo así se llegará al equilibro necesario para que el ciclo de la producción pueda continuar sin destruir del todo este hermoso planeta que habitamos y compartimos.

Fuente: cienciasambientales.com

El ciclo de la producción en peligro

Las políticas cortoplacistas de gobiernos y mercados, el consumismo desbocado y la falsa creencia de que el planeta es propiedad de una generación, y no un lugar que hay que cuidar para las generaciones futuras son, entre otras cosas, algunas de las causas de que exista un desequilibrio en el ciclo de la producción.

Los intereses económicos de los gobiernos y de las grandes empresas están por encima de su preocupación por la salud del planeta. La espiral de la riqueza es tan feroz que no deja a casi nadie fuera. Y la reacción frente al deterioro de la Tierra es tan lenta y desproporcionada con el problema que es del todo insuficiente.

Por otro lado, el estilo de vida del “lo quiero aquí y ahora” conlleva una producción acelerada y sin límites. La humanidad se ha habituado al pensamiento y a la actitud de que hay que alimentar ese modelo de consumo impulsivo-compulsivo. Sea cual sea el precio, la máquina no debe parar, pase lo que pase. Las personas aceptan con más complacencia el fin del mundo que el fin del sistema productivo (capitalismo).

A todo esto, se une la poca conciencia de temporalidad que tiene en estos momentos el ser humano. Con el paso de las generaciones, el hombre ha ido volviéndose más y más egoísta, creyéndose el amo del planeta, y comportándose como si fuese a quedarse aquí para siempre, como si no estuviera de paso. Afortunadamente, algunos estudios recientes revelan que las nuevas generaciones estarán mucho más concienciadas con los problemas del planeta que las actuales.

Ecoeficiencia o cómo reconciliar economía y medio ambiente

La Tierra ya está dando signos de agotamiento, pero si los paradigmas productivos no evolucionan hacia una mayor sostenibilidad, que no es más que asegurar las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de futuras generaciones, pronto no habrá plan, proyecto o política que consiga revertir la situación.

El mundo necesita más ecoeficiencia, un concepto que se refiere a la ratio entre el valor añadido de lo que se ha producido y el impacto ambiental añadido que ha costado producirlo, según la definición del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible.

Esta ratio puede usarse para comparar posibilidades. Por ejemplo, el desplazamiento de una persona a lo largo de 10 kilómetros es más ecoeficiente si se hace en bicicleta que si se emplea un coche de combustible fósil, porque, entre otras cosas, se emite menos dióxido de carbono.

Existe todo un movimiento de los llamados ecoeficientes que procuran la «gestión y desarrollo sostenibles«, así como el uso prudente de los recursos naturales para que puedan seguir siendo explotados indefinidamente. Se preocupan por el control de la contaminación, el tratamiento de desechos y el reciclaje. Puede parecer una utopía, pero perseguir estos principios es la única forma de salvar el planeta.

Hacia un desarrollo sostenible

Conseguir un planeta en el que economía y medio ambiente no sean conceptos enfrentados va a depender de todos, no sólo de los gobiernos y las grandes empresas. Cada individuo, dentro de sus posibilidades, puede aportar su grano de arena.

Las Naciones Unidas, en su lucha por conseguir un futuro sostenible para todos, ha desarrollado 17 objetivos que hay que cumplir antes de 2030. Estos objetivos están enmarcados dentro de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada en 2015 por los 193 Estados miembros de la ONU. Junto a cada objetivo global, se aporta una acción concreta, facilitando así la colaboración individual en este gran proyecto. Los relacionados con la economía y el medio ambiente son los siguientes:

  1. Fin de la pobreza: dona lo que no uses.
  2. Hambre cero: reduce el desperdicio de comida y apoya a los agricultores locales.
  3. Agua limpia y saneamiento: no desperdicies agua.
  4. Energía asequible y no contaminante: usa electrodomésticos e iluminación eficientes.
  5. Ciudades y comunidades sostenibles: camina, usa la bicicleta o el transporte público.
  6. Producción y consumo responsables: recicla el papel, el plástico, el vidrio y el aluminio.
  7. Acción por el clima: actúa ahora para frenar el calentamiento global.
  8. Vida submarina: no uses bolsas de plástico y así mantendrás limpios los océanos.
  9. Vida de ecosistemas terrestres: planta un árbol y ayuda a proteger el medio ambiente.
  10. Alianzas para lograr los objetivos: pide a tu gobierno que aumente la ayuda al desarrollo.

 

No esperes a llegar al año 2030 para hacer algo bueno por el planeta, quizás sea demasiado tarde. No podemos seguir sosteniendo el sistema que asume que un árbol muerto tiene más valor que uno vivo, que una ballena muerta genera más riqueza que una viva.  Asume el cambio y tu compromiso desde hoy mismo. Puedes empezar visitando nuestra tienda de productos ecológicos, añádela a tu carpeta de favoritos y siempre que necesites algo mira primero si tiene garantía ecológica ¿te parece un buen comienzo?

 

Fuentes; un.org, Wikipedia, extremadura2030.com, cienciasambientales.com, compromisorse.com

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Ir arriba