Sembrar habas, un privilegio al alcance de todos

Cualquiera que intente este cultivo obtendrá una buena cosecha con muy pocos cuidados. Sembrar habas es un proceso sencillo, que suele dar buenos resultados al tratarse de una planta bastante resistente.
 Los pasos para sembrar habas son los siguientes;

  1. Dejar las semillas de habas en remojo al menos un día antes de introducirlas en la tierra. De este modo, se facilita la germinación.
  2. La elección del lugar para el cultivo de habas dependerá de la variedad y el ciclo, conceptos que harán que varíe en cuanto a la resistencia al frío o a la sequía.
  3. Se realiza mediante siembra directa, por lo que es muy aconsejable al no requerir ningún tipo de fertilizante nitrogenado ni artificial y trabajarse con el mínimo daño de suelo.
  4. Dejar un margen de entre 30 y 35 centímetros entre plantas.
  5. Suelo húmedo, pero sin excesos de agua que aneguen el terreno.
  6. Y con la ventaja de que no requieren un abonado especial.

Con estos sencillos pasos, se obtendrá una abundante cosecha, aunque, en este artículo, profundizaremos un poco más para que nada se escape en nuestra siembra de habas.

¿Qué son las habas?

Comenzamos por aclarar un concepto fundamental. Saber reconocer esta planta y cualquier otra que utilicemos en futuras cosechas nos servirá para saber cuándo y cómo hay que plantarlas y cuidarlas.

En el caso de las habas, hay que saber que son plantas leguminosas pertenecientes a la familia de las Fabaceaes. Estas plantas establecen una relación muy íntima y peculiar con la bacteria Rhizobium, cuya característica principal es la de fijar en el suelo el nitrógeno atmosférico.

¿Cuándo se siembran las habas?

Normalmente, se eligen las fechas que van de septiembre a marzo para plantar habas. Sin embargo, esto dependerá en buena medida de la intensidad de los inviernos que se vivan en cada zona. Si no hay riesgo de heladas se puede comenzar a principios de otoño, a medida que las temperaturas cálidas del verano van desapareciendo. Por el contrario, si, efectivamente, hay riesgo de sufrir temperaturas frías extremas, habrá que esperar hasta principios de primavera.

El amplio margen de cultivo que tiene la planta de habas favorece una siembra escalonada para que su producción se prolongue durante más tiempo. En cualquier caso, es importante llevar a cabo una elección acertada de la variedad a plantar, según su ciclo, o resistencia al frío y a la sequía.

El espectro es amplio en este sentido, variedades como la popular Muchamiel prefieren el calor, por lo que pueden plantarse a mediados de agosto, por poner un ejemplo extremo. Y es que, como norma general, el exceso de calor puede perjudicarles, sobre todo si los otoños y los inviernos son demasiado cálidos. Sin embargo, soportan bien los fríos moderados, por debajo de los 0º perderán la flor.

La siembra de la semilla de habas

Antes de introducir la semilla en la tierra deberemos tener la previsión de haberla dejado, al menos durante un día, sumergida en agua.

En el huerto o en la maceta, se enterrarán 2 o 3 semillas a una profundidad aproximada de entre 3 y 5 centímetros, con una distancia entre hoyos de unos 30 o 40 centímetros. Si se plantan en filas, la distancia mínima que han de guardar será de 40 centímetros, pero que tenderá a aumentar en proporción a la humedad que reciba el terreno. Las semillas suelen germinar algo después de las dos semanas.

Se debe considerar que cuanta mayor distancia exista entre las filas, mejor aireación tendrá las plantas, así como menos riesgo de sufrir problemas criptogámicos, es decir, menos enfermedades por hongos u otros organismos parásitos padecerán.

¿Cómo debe ser el riego en un cultivo de habas?

Esta es una planta, como ya se ha comentado, bastante resistente, pero crecerán mucho mejor si se mantiene con niveles constantes de humedad. En cualquier caso, se deberá evitar el encharcamiento.

Si logramos que el suelo quede en estado de tempero (cuando tiene una humedad superior a la mínima en la que el suelo se puede deformar y no romper, y menor humedad que cuando introducimos un objeto con punta en el suelo y se queda), estaremos en los niveles ideales para la planta del haba. Para prolongar este estado todo el tiempo posible, se intentará que el suelo quede acolchado o con escarda.

Cuando llegue la floración habrá que reducir la cantidad de humedad en el ambiente, ya que su exceso provoca su caída. Siempre será mejor que regar, mantener la humedad del suelo.

 

Conservación de la planta

Para aumentar la resistencia en el cultivo de habas que tengamos en nuestras manos, cuando la planta alcance los 15 centímetros de altura es aconsejable que se le añada tierra sobre la base del tallo, evitando que puedan llegar a quebrarse. Por otro lado, este aumento de tierra también aportará la humedad que necesita su sistema radicular.

No son pocos los agricultores, profesionales y amateurs que llevan a cabo un despuntado de las ramas cuando llega la sexta o la séptima flor. Esta es una poda que logra aumentar el tamaño de las vainas al mismo tiempo que ofrece cierta protección al desarrollo del pulgón negro.

 

Beneficios de sembrar habas

Sembrar habas es una actividad que procura enormes beneficios, no solo a las personas que llevan a cabo este proceso, que encuentran en esta actividad una fórmula para sanar tanto física como mentalmente. Algo que ocurre con cualquier tipo de siembra, no solo con las habas.

También aportará unos efectos muy positivos a aquellas que consumirán su resultado, ya que son una importante fuente de fibra, contienen unas elevadas dosis de ácido fólico, vitamina b1 y minerales, como el cobre, el fósforo, el manganeso, el zinc o el potasio, entre otros, y proteína. Sin contar con la cantidad de riquísimas recetas existentes para degustarlas con verdadero deleite.

Entre sus beneficios a la salud cabe resaltar su poder para fortalecer el corazón, hidratar el organismo e incluso es una excelente ayuda para adelgazar, ya que produce un efecto saciante gracias a su alto aporte de fibra. Así mismo, también fortalece los huesos, protege el funcionamiento del sistema nervioso y favorece la salud mental.

El enriquecimiento del suelo al sembrar habas

Pero, también a la tierra donde se lleva a cabo la plantación de la mata de habas recibe sus propios beneficios. Y es que, como ya se ha visto, después de cultivar otro tipo de hortalizas, consideradas voraces por haber consumido demasiados nutrientes del sustrato, al plantar habas la tierra vuelve a recuperar estos elementos tan necesarios para alimentar cultivos posteriores gracias a la fijación de nitratos en el suelo.

No en vano a las habas legumbre se las conoce como el abono verde por su enorme potencial para fertilizar el suelo. Como se ha comentado, las leguminosas en general y las habas en particular fijan el nitrógeno atmosférico en el suelo, lo que significa que está creando una fabulosa despensa de fertilidad en el sustrato que hará que la siguiente cosecha, en verano, mejore notablemente. Con este aumento del nitrógeno en el suelo también se consigue un crecimiento de la vida microbiana, enriqueciendo el conjunto de la biomasa.

Otros conceptos sobre como sembrar habas correctamente

Hay que considerar otra serie de conceptos cuando se plantan habas para que su producción sea lo más óptima posible.

Asociaciones

Por ejemplo, debemos saber que las asociaciones que más favorecen su crecimiento son con la patata, las coles y las judías, aunque, también, es compatible con las espinacas y las lechugas. Sin embargo, en ningún caso debemos compartir terreno con los ajos, las cebollas o los puerros, es decir, con las liliáceas.

Se considera que la patata es su compañera ideal, si quieres sembrar y cultivar patatas, en este artículo tienes toda la información necesaria para sembrar patatas en macetas con éxito.

Sembrar habas evitando plagas y enfermedades

En relación a las plagas y enfermedades a las que son sensibles las habas, se localiza el mencionado pulgón negro, que se suele acumular en las puntas de los tallos, por lo que es recomendable despuntarlos. Como medida preventiva, es muy recomendable rociar la planta con purín de ortiga, pero si ya está instalada, además de cortar las puntas se puede pulverizar con jabón potásico, aunque la mejor solución es instalar un hotel o refugio para insectos, como las mariquitas y las tijeretas, sus depredadores naturales.

Algunos hongos como el mildiu suelen aparecer al combinar calor y humedad. Para este problema lo mejor es podar y aclarar para potenciar la aireación.

Plantar habas en macetas

Las habas son ideales para plantarlas en macetas, en jardineras… en espacios pequeños como los balcones y terrazas. Solo es necesario que el tiesto o maceta tenga una capacidad mínima para 15 litros, que es la cantidad necesaria para que pueda desarrollarse la haba sin problemas.

También hay que considerar un riego más constante, ya que en macetas el agua tiende a secarse más rápidamente.

 

Tipos de habas que se pueden cultivar

Esta familia de leguminosas no tiene una gran variedad, la más extendida es la de Muchamiel, pero no es la única. Esta es una selección de tipos de habas para saber qué se siembra en noviembre, qué se siembra en septiembre y en definitiva en qué mes se siembran las habas según su tipo.

Aguadulce o Sevillana

Hay que saber al sembrar habas de esta variedad precoz, que sus matas pueden alcanzar hasta el metro de altura con tendencia a producir hijuelos. Ideal para plantarla en invierno o a finales de otoño.
Sus tallos son robustos y carentes de ramificaciones. En cuanto a sus hojas, tienen los foliolos de color verde-grisáceo en el envés. Sus frutos son vainas grandes que pueden llegar a alcanzar los 30 centímetros de longitud. Su porte queda muy colgante. El número de granos por vaina varía entre 5 a 9. Su ciclo vegetativo desde que se siembra hasta que madura la semilla está entre los 200 y 220 días.

Granadina

Esta variedad de haba se destina tanto a consumo en verde cómo en grano. Sus semillas son grandes y con una coloración clara. Tiene un tipo de producción más limitada si se compara con el resto de las variedades que se suelen cultivar en España. Es la que mejor resiste el frío, por lo que su plantación puede realizarse en invierno.

Mahón blanca y morada

Es la variedad más resistente a la sequía, aunque, en cambio, sufre mucho las temperaturas mínimas. Se destina para el consumo humano y para el ganado.
En condiciones favorables de suelo y humedad, llegan a alcanzar un porte que supera el metro de altura. No suele tener hijuelos y sus vainas crecen semi-erguidas, son estrechas y contienen de 5 a 6 granos. Preferiblemente plantar a finales de verano.

Muchamiel

Es la variedad más popular y la que más se consume. Se cultiva en la zona mediterránea de España. Su origen es de Alicante. Al igual que la Aguadulce es una variedad precoz y está destinada a verdeo. La planta es de porte alto, con flores blancas y con una mancha negra. Sus vainas no son muy largas, ya que miden entre 15 y 20 centímetros. El número de granos por vaina es de 3 a 7 unidades.
Se siembran a mediados de septiembre y solo 40 días después ya se pueden consumir. Su ciclo vegetativo normal hasta la maduración de la semilla está entre los 190 y 200 días. Este tipo, Muchamiel, es el más indicado para cultivo en el huerto urbano.

Fuentes;
Planetahuerto, planteaenverde, elhuertohurbano, horotinfo, jardineriaon, lavanguardia, floresyplantas.net, huertoeco

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