Las plantas se comunican entre sí

La confirmación de que las plantas se comunican, no solo entre ellas, sino también con otros animales, ha llegado como un tornado al ámbito científico.  Los experimentos que confirman este supuesto provienen de diferentes laboratorios y países, entre ellos España, Australia y Reino Unido, lo que no hace más que incidir en la veracidad de este hecho, a priori, tan espectacular. con estas investigaciones y descubrimientos se rompe de paso, ciertas creencias que se tenían fuertemente asentadas en la cultura popular, como si se hubiera usado una pistola de silicona.

Estímulos a ciertas condiciones es la fórmula que demuestra que las plantas se comunican entre sí

Pero nada tiene de extraño que un ser vivo produzca estímulos a raíz de la interacción que tiene con el medio que habita. Hace ya algún tiempo que se sabe de la comunicación química de las plantas que se produce cuando es atacada por insectos fitófagos, por ejemplo. En estos casos, como consecuencia de las mordeduras que reciben, emiten una molécula que actúa como un neurotransmisor y provoca un efecto inmediato en las plantas de alrededor. Efecto que provoca que se adopten medidas preventivas como sistema de defensa ante un ataque inminente.

Evidentemente, estos mecanismos no significan que las plantas posean un símil a un cerebro animal o la voluntad consciente de la comunicación. Pero, sí de que el traspaso de información se da de forma altamente eficiente.

La comunidad científica entiende que las plantas no deciden el momento de emitir esa comunicación, son solo estímulos ante ciertas condiciones lo que la produce. Pero, curiosamente, la molécula química que se utiliza para activar estas señales de socorro es bien conocida. La molécula de colaboración o de aviso hacia otras plantas de la comunidad es el glutamato, la misma que se activa para efectos parecidos en los animales.

Aunque esta comunicación se realiza de manera generalizada entre individuos pertenecientes a la misma especie, en el caso de las plantas, también puede ser reconocida por otras distintas. Esto significa que el mensaje va más allá de un determinado grupo, que puede tratarse de algo más elevado, de una comunicación propia de un ecosistema determinado, como el que se lleva a cabo en los bosques húmedos, por ejemplo.

Este precepto podría conducirnos a una idea interesante, actualmente en los pensamientos de la comunidad científica. Es posible que este tipo de comunicación sea de gran eficiencia para la defensa de los entornos naturales a nivel global. Una idea innovadora, ya que nos habla de un sistema de defensa generalizado de los ecosistemas.

El estudio español que ratifica que las plantas se comunican unas con otras

El estudio realizado por el CSIC, en el centro de Misión Biológica de Galicia, va más allá de la comunicación entre plantas. Según este grupo de científicos nacionales, las plantas no solo emiten señales a modo de S.O.S para que sus compañeras se defiendan ante los ataques de determinados insectos. La comunicación para la supervivencia es más compleja y variada.

Las advertencias se extienden ante el ataque de otro tipo de herbívoros. Incluso envían señales específicas para alertar sobre el tipo de depredador que las está dañando.

La voz de un experto

Según Xoaquín Moreira Tomé, investigador contratado por Ramón y Cajal en la Misión Biológica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC);

«La comunicación química entre plantas en respuesta al daño ocasionado por insectos herbívoros es un fenómeno que ocurre cuando una planta no dañada (planta receptora) reconoce y responde a la emisión de compuestos orgánicos volátiles emitidos por una planta vecina atacada (planta emisora). Esta respuesta en las plantas receptoras no atacadas involucra un fenómeno conocido como priming (o prealerta) donde las plantas receptoras preparan (pero no activan) sus mecanismos de defensas para así responder defensivamente de forma más rápida y eficaz al daño una vez que éste ocurre».

Este investigador ha demostrado en sus estudios y experimentos otra curiosidad común en las plantas. «las plantas machos y hembras se comunican de forma diferente al ser atacadas por un herbívoro. Las plantas macho son capaces de comunicarse con hembras y machos, pero las hembras solamente con las hembras».

Esto se debe, posiblemente, a que la ayuda está más enfocada en aquellas especies con las que se está emparejada genéticamente. Esto es así, ya que el sexo es un carácter que viene determinado por esta genética.

Sin embargo, sí existe comunicación entre plantas no emparentadas genéticamente. Efectivamente, existe, aunque esto suponga un coste muy elevado para las plantas que emiten el mensaje de aviso. Y es que, se estaría enviando una ayuda a aquellas especies con las que se compite por los mismos recursos.

Mensajes de alerta según el depredador

Según Xoaquín Moreira Tomé, el lenguaje utilizado para la comunicación se realiza a través de la emisión de compuestos volátiles. Esto hace que sea muy específico acerca de los animales que llevan a cabo el ataque. Sus investigaciones han conseguido observar cómo las plantas son eficaces en la identificación de los herbívoros que atacan a las plantas más cercanas. Gracias a los compuestos volátiles que liberan las que sufren el ataque, las prepara eficazmente para cuando les toque el turno de sufrir la agresión.

Este peculiar fenómeno no es, en absoluto, un caso aislado. Ya se ha identificado nada menos que en 30 especies vegetales diferentes, tanto en estudios de campo como en otros llevados a cabo en los laboratorios. Con esto se demuestra que las plantas, en general, no solo se comunican, sino que además se ayudan ente sí

El futuro es realmente alentador para estas investigaciones. En Estados Unidos, ya se ha propuesto este tipo de comunicación con compuestos volátiles como herramienta para que las propias plantas sean las que se protejan. Se evitaría de este modo el uso de insecticidas.

La Dra Gagliano, la revolución científica en la comunicación entre plantas

Merece la pena destacar, en un artículo referido al trasvase de información entre las plantas como este, las investigaciones llevadas a cabo por la ecóloga evolutiva Monica Gagliano de la Universidad de Australia Occidental.

El trabajo de esta eminente científica hunde sus raíces en las afirmaciones de Lyall Watson. Este botánico, zoólogo, biólogo, antropólogo, etólogo sudafricano afirmó, en 1973, a través de su best-seller Supernature, que las plantas tenían emociones.

Tal vez no a este nivel, demasiado condicionado por el sentir humano. Pero, algunos investigadores australianos, encabezados por la Dra. Gagliano, sí que confirman un grado superior de comunicación en las plantas. Y es que, además de hablar entre ellas, son capaces de controlar su crecimiento en dependencia del vecino. Es decir, del compañero con quien comparta los recursos del entorno.

La sorpresa del aislamiento

Asombrosamente, este hecho del crecimiento dependiente se da incluso si a las plantas se las aísla tanto física, como química y visualmente. La Dra. Gagliano descubrió, que las plantas emiten sus propios sonidos y que son capaces de responder a frecuencias determinadas y concretas . En el trabajo expuesto explica cómo las raíces emiten un sonido particular durante su crecimiento. Un ruido que se puede llegar a captar con el uso de micrófonos láser hipersensibles.

La Dra. Gagliano ha publicado varios libros en los que, en base a sus estudios, asegura que las plantas poseen cierto grado de inteligencia. Sus experimentos confirman que son capaces de aprender conductas y hasta recordarlas, asegurando que pueden escuchar y producir sonidos, parecidos a chasquidos, probablemente para comunicarse.

En su “fitobiografía”, Thus Spoke The plant (Así habló la planta), propone claramente, junto a innumerables científicos, pensadores, filósofos y ambientalistas, que la única forma de salvar el planeta es aceptar que somos parte del mundo natural. Y que, por tanto, debemos entendernos como parte de su plan y no como algo en continua confrontación.

 

 

Fuentes consultadas

Quo, El País, ABC, The New York Times

 

De la editorial

La observación de la naturaleza y los continuos descubrimientos que se llevan a cabo no dejan de asombrarnos. Más aún en cuanto y en tanto todos esos descubrimientos no sirven más que para acortar las distancias (inventadas) en cuanto a lo que es ella, qué engloba, cuándo termina y empieza la raza humana. El análisis de los últimos descubrimientos conduce a un único camino, no hay demasiada diferencia entre el ente natural y la raza humana.

Ejemplos como los árboles que cuidan de sus retoños más cercanos, limitando su propio consumo de recursos, cómo el maíz puede llamar a las avispas para atacar a las orugas que las daña o la comunicación que se establece entre distintas especies de animales y plantas conducen a esa reducción de las distancias.

 

 

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