Comunicación animal. Tipos y curiosidades

¿Cuáles son las claves de la comunicación animal? ¿Cuántos tipos de comunicación se dan entre los animales? ¿Cómo sabe un lobo a quien debe seguir en la manada? ¿Entiende un perro cuando su dueño le habla? ¿Los loros hablan o solo repiten? ¿Por qué maúllan los gatos? ¿En qué se diferencia la comunicación animal de la comunicación humana? Los animales se comunican entre ellos de diversas maneras, algunas tan sutiles que el ser humano es incapaz de percibirlas

La observación que el humano hace de los animales confirma claramente que absolutamente todos los animales tienen su propia forma de hacerse entender. Existen pruebas de que algunos son capaces de “hablar” con especies distintas, aprendiendo idiomas.

Dejando a un lado las curiosidades, por regla general, existen unas bases comunicativas comunes que parece que todos entienden, respetan y siguen por instinto. Se da, por tanto, un lenguaje claro y sorprendente entre los animales, una comunicación que el ser humano apenas comienza a conocer y a interpretar.

 

La zoosemiótica

Se denomina zoosemiótica a la ciencia que estudia la comunicación celular, biológica y animal. Consiste en el análisis y la investigación que se lleva a cabo para conocer el intercambio de señales que se da entre animales de cualquier especie. La zoosemiótica asegura que todos los animales son sociales.

Existen dos corrientes fundamentales dentro de esta ciencia; la zoosemiótica pura, que diseña modelos que permiten estudiar mensajes y señales, y la descriptiva, que estudia directamente la comunicación entre especies.

No solo los animales son capaces de comunicarse. Como cabe imaginar, las plantas también llevan a cabo esta función, pero no existe un término científico que la englobe. Sin embargo, sí que existe un nombre para definir este fenómeno biológico, se denomina alelopatía. Entra en este artículo para saber cómo  las plantas  se comunican entre sí, estableciendo lazos y cooperando entre ellas.

Cómo se comunican los animales

La comunicación es cualquier proceso en el que se transmite una información de un emisor (quien envía la información) a un receptor (quien la recibe). Casi siempre estos mensajes son enviados con algún motivo concreto, como anunciar un lugar donde hay comida o la existencia de algún peligro, por ejemplo.

En algunos casos, esta información puede ser recibida de manera casual, ya que el emisor no tiene modo alguno de controlar quién está recepcionando el mensaje. Esto es algo que es bastante habitual que ocurra en la naturaleza, generando una situación que los perjudique. No es raro que un grupo de animales de una misma manada se comunique, que un depredador intercepte el mensaje y les ataque al conocer el origen de la emisión y su sentido.

Como cabe imaginar, la comunicación entre animales depende de la especie, del tipo de animal, sus costumbres, su hábitat y de lo que este quiera transmitir.  La comunicación que se establece entre ellos no difiere, en su base, a la que se da entre los humanos. Les ayuda a encontrar pareja, establecer jerarquías, defender su territorio, coordinar comportamientos y brindar cuidados a sus crías. También se utiliza como indicador de la especie; a algunos anfibios que comparten la misma zona de apareamiento les sirve para no aparearse entre distintas especies.

En algunos casos se utiliza para identificar al individuo, por ejemplo, cada delfín tiene su propio silbido, que lo hace único y particular. En este sentido, los animales se comunican entre sí para identificar el grado de parentesco, ya sea para no aparearse con individuos de la misma familia o para cooperar en tareas comunes.

Localizar al grupo es otra de las funciones, tal y como hacen los lobos cuando aúllan. Estos animales llegan a expresar, a través de los gruñidos, todo un abanico de estados emocionales, desde el liderazgo y la agresividad a la sumisión y la obediencia.

El hecho de que una especie utilice un tipo de comunicación u otra depende de la posibilidad de que un organismo sobreviva y se reproduzca. Este factor es fundamental para entender su forma de actuar, ya que los comportamientos de comunicación animal que fomentan la supervivencia se heredan.

Existen diferentes formas de catalogar la comunicación entre animales; química, acústica, visual, táctil, por vibración y eléctrica.

La comunicación animal química

El tipo más común de comunicación animal de origen químico es el que utiliza las feromonas. Las feromonas son sustancias que secretan los animales para influir en el comportamiento o en el desarrollo de otros de la misma especie.  Pueden atraer al sexo opuesto, activar una alarma, marcar un rastro de comida o incluso actos más complejos. Es el sistema utilizado como fuente de comunicación básica por los insectos sociales, como son las hormigas y las abejas.

El camino de las hormigas que tanto ha extrañado y sorprendido al ser humano es seguido tan dócil y eficazmente por el conjunto porque van depositando feromonas a su paso hasta el alimento. Estos animales dejan de emitir esta sustancia cuando la fuente de alimento se va agotando. Por otro lado, una hormiga aplastada, por ejemplo, libera unas feromonas con otras características que advierten del peligro. Según el tipo de hormiga, al recibir esta señal, el grupo se agrupará y atacará o llevarán algún plan de retirada.

Las mujeres menstruantes, por ejemplo, cuando pasan mucho tiempo juntas (en el trabajo o la convivencia) regulan sus ciclos. Esto es debido a una respuesta de sus feromonas presentes en el sudor que son recibidas por las otras que se encuentran en proximidad. Se especula que esto tuvo una finalidad en los albores de la humanidad.

Una de las hormonas más estudiada es la que secreta la polilla Lymantrias, llamada Disparlura, es capaz de atraer machos desde varios kilómetros de distancia a favor del viento con tan solo un microgramo (una millonésima parte de un gramo) excretado.

Las abejas es otro caso especial que usa este tipo de comunicación, pero se le dedica un punto entero más adelante, en este mismo artículo.

La comunicación animal acústica

Es el tipo de comunicación animal más común. Tiene una mayor importancia en las aves, que utilizan el sonido para atraer parejas, defender territorios, coordinarse, etc. Algunas aves también realizan sonidos largos y melódicos, “el cantar de los pájaros”, que son similares dentro de la misma especie y que, para algunos estudiosos, tienen un significado directo sobre su estado de ánimo.

Las ranas croan para aparearse, principalmente los machos, por eso tienen su saco vocal más desarrollado que las hembras y pueden escucharse hasta a un kilómetro de distancia.

Los monos avisan cuando hay un depredador cerca. Los cercopitecos verdes, unos primates que viven en los árboles y son considerados una plaga en Sudáfrica, tienen gritos distintos para especificar de qué depredador se trata, ya sean leopardos, culebras o águilas.

Los gibones, unos monos que tienen su hábitat en el sur de Asia, marcan su territorio con sus sonidos y los miembros de una familia emiten el mismo sonido en conjunto si lo necesitan como si de un coro se tratase.

Los delfines emiten distintos ruidos y sonidos que siempre han generado controversia al barajar la posibilidad de que disponen de un idioma complejo. Su gran capacidad de aprendizaje está más que demostrada en multitud de experimentos, pero el ser humano aún tiene que discernir si la comunicación entre ellos es un lenguaje en sí mismo.

La comunicación animal visual

Cómo se comunican los animales de manera visual es más fácil de comprender que algunos otros tipos, ya que se trata de gestos, expresiones y posturas corporales y hasta distinta coloración que el hombre puede identificar claramente.

Este tipo de comunicación se utiliza mucho en los rituales de apareamiento o para avisar de una amenaza, añadiendo aparte de los gestos, la exposición de colores brillantes, por ejemplo.

Las expresiones faciales son muy comunes en los chimpancés, que llegan a ofrecer una sonrisa específica para anunciar su sumisión al macho dominante.

Las hembras de algunas especies de primates cambian de color sus genitales cuando están preparadas para la reproducción. Los camaleones, por su parte, son capaces de reordenar los cristales dentro de las células cromatóforas para cambiar su color, ya sea para gestionar su propia temperatura, para defenderse de competidores en época de apareamiento o para estar más cómodos bajo el sol.

La comunicación animal táctil

Es común a muchos insectos, que utilizan su cercanía para comunicarse con gestos, mantenerse unidos en una cadena, etc. En los primates estas señales (acicalamiento, eliminación de parásitos, higiene en general) refuerzan los lazos sociales y la cooperación entre los miembros del mismo grupo.

Los cachorros mamíferos recién nacidos amasan instintivamente las glándulas mamarias de la madre, lo que causa la liberación de la oxitocina y, por tanto, aumenta la producción de leche.

En el caso de algunas serpientes, cuando están en época de celo, el macho corteja a la hembra pasando por encima varias veces frotando sus pieles, y luego alinea su cola con la hembra para aparearse; en algunas especies, como la serpiente rata europea, el macho incluso llega a morder el cuello de la hembra de manera suave.

Los elefantes son un claro ejemplo de este tipo de comunicación. Estos paquidermos se comunican entre sí mediante la trompa. La utilizan para agarrarse a sus madres (como los humanos llevan a sus hijos de la mano), para comer, recoger agua, bañarse, saludarse, acicalarse…prácticamente la trompa es su medio de comunicación. Salvando las distancias, los elefantes utilizan su trompa como el ser humano sus manos.

La comunicación animal por vibración

Las arañas macho hacen vibrar sus membranas para ser localizadas por las hembras, los ratones topo golpean el techo de sus túneles para comunicarse. Los mosquitos hembra mueven sus alas de una manera especial durante la época de reproducción.

Los escorpiones tienen pelos sensitivos en sus patas que les ayudan a encontrar a sus presas según la vibración que reciben.

Las serpientes están especializadas en captar las vibraciones del suelo y, gracias a eso, identifican cuándo se acercan los depredadores. No tienen buen oído y necesitan mucho volumen para que un ruido las moleste, de hecho, no pueden oír sus propios silbidos, pero son capaces de detectar una vibración por mínima que sea.

La comunicación animal eléctrica

La electrocomunicación solo se da en los peces y dispone de distintos tipos de señales especiales según sea el motivo por el que las utilizan, para agredir o cortejar principalmente, aunque también para el reconocimiento de especies y para indicar las condiciones ambientales. Algunos peces emiten señales eléctricas que son capaces de atravesar cuerpos sólidos.

La anguila eléctrica, el pez nariz de elefante, el ornitorrinco, los tiburones, la raya eléctrica, el avispón oriental… son algunos de los animales que utilizan la electricidad para comunicarse.

¿Qué tipo de comunicación utilizan las abejas?

Hay quien considera la comunicación de las abejas como una comunicación táctil. Al no tener espacio suficiente en la colmena y realizarse allí los movimientos, se entiende que tiene lugar el traspaso de información gracias al roce continuado de las abejas entre sí. Es por esto que la vibración que producen las alas al batirse puede ser realizada en la oscuridad y sería comprendida por el resto de la colmena.

Sin embargo, una gran parte de la comunidad científica avala la idea de que se trata de una comunicación visual, ya que la danza misma, según los científicos, no puede verse sin iluminación y siempre se realiza de día, ya que las abejas no salen a recolectar de noche.

Aunque no se sabe con exactitud qué tipo de comunicación es la que utilizan estos insectos, sí se sabe que se comunican perfectamente. Esta exactitud y perfección en el trasvase de información se aprecia sobre todo en lo que a localización de lugares se refiere. Una actividad que se puede apreciar, ya que se realiza por medio de una serie de bailes perfectamente ejecutados.

 La abeja realiza principalmente dos danzas bien diferenciadas. Una consiste en trazar círculos horizontales de derecha a izquierda y luego al revés. La otra se realiza en forma de ocho, agitando el abdomen. Esta se lleva a cabo para informar al resto de los miembros de la colmena que ha encontrado una buena fuente de alimento.

Lo increíble de estas danzas es que indican con exactitud la localización del polen o el néctar encontrado. El eje de la danza realizada (siempre con relación al sol según se incline a la derecha o izquierda), indica el ángulo que el lugar del descubrimiento forma con el sol. Según los giros realizados y la velocidad de los mismos, expresan la distancia exacta.

Si son movimientos en forma de ochos, es que está a mayor distancia, superior a cien metros (y hasta seis kilómetros). La danza en círculos indica que está a menos de cien metros, de este modo saben cómo localizar directamente el lugar con suma facilidad. Además de recibir las indicaciones de localización, las abejas, al percibir el olor de la recolectora o absorbiendo el néctar que entrega, conocen la naturaleza del alimento, pudiendo reconocer el lugar concreto por el aroma.

Comunicación animal entre distintas especies

En principio, lo natural es que la comunicación se dé entre animales de una misma especie. Sin embargo, puede llegar a ocurrir que entre especímenes completamente diferentes pueda llegar a darse una “conversación”.

Algunas especies son reconocidas por otras, sobre todo en los gritos que anuncian peligros ante depredadores comunes que tiene el efecto de alertar a su propia especie, y a otras que habiten en el mismo ecosistema o entorno, que también huirán al comprender el significado.

Es bastante habitual que este hecho se dé entre aves y primates, si bien es una comunicación casual, ya que el fin no es alertar a la otra especie. Ocurre con relativa frecuencia que, ante el sonido de peligro emitido por los primates, las aves también huyan.

Otros casos son más especiales, como el que se establece entre algas, peces y corales. En ocasiones, las algas nocivas sueltan un veneno capaz de destruir los corales, entonces, como medio de defensa, los corales emiten sustancias que alertan y estimulan a los peces para que ataquen a las algas. Es un ejemplo claro de comunicación química.

Por último, cabe señalar en este apartado el cambio de color o la coloración llamativa. En algunas especies este vector es utilizado para advertir a los depredadores y hacerles ver que o bien son tóxicos o tienen muy mal sabor y, por tanto, no les interesa comérselos,  salvaguardando de este modo su vida por su coloración, usándola como vía de comunicación.

La comunicación humana con el animal

La ciencia que estudia el carácter y modo de comportamientos humanos y también el comportamiento de los animales se llama etología. Los etólogos son también parte importante en la zoosemiótica, ya que gran parte de la comunicación origina y/o modifica los comportamientos.

Sin embargo, para el ser humano, el lenguaje es un sistema de comunicación formado por signos de tipo oral y escrito, con lo que la manera visual y acústica son las únicas que en principio se toman en cuenta.  El kinésico (a través del cuerpo) y facial (según las expresiones faciales) se consideran lenguajes no verbales y no forman parte de la base de la comunicación humana según los expertos lingüistas.

Los humanos se comunican de manera acústica principalmente con un lenguaje que tiene doble articulación, es decir, cada sonido unido a otro adquiere un significado, aunque el sonido, por sí solo, carece de significación. Es decir, el fonema “ma” no tiene significado, pero si se dice “mamá” adquiere toda su importancia.

El lenguaje humano es adquirido, aprendido, no como el animal, que es innato e instintivo. Por tanto, la comunicación humana es creativa, ya que se permite la creación de nuevas señales.

La comunicación en la mayoría de los animales se produce como una reacción a estímulos externos, y no se hace en relación a hechos pasados o lejanos. Sin embargo, el ser humano se comunica en relación al pasado, presente, futuro y a distancia.

Una característica común de los animales y los humanos es el turno de palabra, es decir, los animales respetan el turno de espera. Estos turnos van desde menos de 50 milisegundos de los pájaros hasta los 2 segundos del cachalote. Los humanos, en una conversación tranquila y educada, poseen un tiempo de latencia de unos 200 milisegundos.

Los humanos siempre han escondido sus señales químicas con el uso de aromas artificiales, jabones, etcétera, que son dañinos tanto para ellos mismos como para el planeta, lo que perjudica esa comunicación natural, espontánea e instintiva que poseen los animales. Esta supresión de olores ha sido una influencia para el reconocimiento y la comunicación entre hombre y animal.

Aunque nunca ha dejado de intentarlo, raras veces ha sido capaz de conseguirlo de manera fluida y en ambas direcciones. Desde los años sesenta, se realizan estudios con ciertos animales para acercarse cada vez más a ese ansiado intercambio de información consciente llamado comunicación.

Casos constatados de comunicación fluida en animales

Merece la pena destacar casos específicos de animales que tienen una clara predisposición para aprender y capacidad para desarrollar un lenguaje con las personas. Estos son algunos casos sorprendentes.

 

Loros

Existen loros que son capaces de llegar a aprender más de 700 palabras y las utilizan correctamente para expresarse e incluso para emitir opiniones o realizar preguntas. Suelen ser criados y guiados por psicólogos. Un loro de esas características se asemeja en inteligencia a un niño de unos cinco años.

Gorila

Koko fue una gorila que entendía más de dos mil palabras habladas y empleaba más de mil utilizando la lengua de signos para comunicarse. Ha sido un ejemplo maravilloso de comunicación de un animal con un humano. Murió en 2018, a los 46 años, siendo un icono de referencia en comunicación entre especies.

 

Bonobo

Existen experimentos realizados con bonobos en los que uno de ellos ha aprendido cómo hacer herramientas de piedra y conseguir fuego. Estos trabajos alcanzaron el punto de que Kanzi (así se llama uno de los monos aprendices), llegó a enseñarle a sus entrenadores una manera más eficiente de construir esas herramientas.

Chimpancé

 

El primer animal que aprendió a hablar utilizando la lengua de señas americana fue una chimpancé a la que criaron como a un niño humano en los años sesenta.

Belugas

Una ballena beluga utilizada en operaciones navales emitía sonidos para engañar a sus entrenadores. Aún no se sabe si trataba de decir algo o solo imitaba las voces humanas. Algunas belugas que pierden lazos sociales con sus congéneres intentan comunicarse con humanos de manera espontánea.

Delfines

Desde la década de los sesenta se llevan a cabo proyectos para dilucidar si es posible establecer algún tipo de comunicación con los delfines. Los resultados siempre han sido ambiguos y han dado lugar a mucha controversia, sin llegar a establecer una clara relación humano-delfín.

 

¿Entienden los gatos al humano?

Los gatos transmiten mensajes con gestos y posturas que en cuanto se aprenden a descifrar dan lugar a una comunicación más fácil, sobre todo con aquellos con los que se cohabita. Los maullidos están destinados al ser humano, ya que con sus congéneres utilizan otro tipo de claves, como a través de su orina (marcando territorio, exponiendo su estado sexual, etc), los movimientos de su cola, su cuerpo y sus orejas.

Los gatos hacen saber a los humanos en qué estado se encuentran y qué quieren con sus paseos, maullidos y gestos. La cola, además de ser un órgano para el equilibrio, es un medio para comunicar su estado de ánimo.

El mejor amigo del hombre

El perro utiliza la visión, el olfato y la audición para comunicarse con sus semejantes. Al contrario que en el caso de los gatos, los perros ladran, gruñen, aúllan, gimen, gritan, jadean y hasta suspiran para comunicarse entre ellos.

Los canes perciben el estado de ánimo de su dueño, con lo que saben si están enfadados, tristes, alegres…, y así adecuan su respuesta, ya sea moviendo la cola y el cuerpo, agachando la cabeza o correteando de alegría, por ejemplo. El lenguaje canino es complejo, pero cada año se publican estudios que ayudan a entender un poco más a los perros.

 

En ambos casos, con gatos y perros, se ha logrado un amplio margen comunicativo, tanto por parte de estas mascotas que entienden a sus dueños como por parte de las propias personas, que se esfuerzan por comprender qué quieren decirles estos animales.

 

 

 

 

 

FUENTES: RAE; Khan Academy; Émile Benveniste, Problemas de lingüística general,  Siglo XXI de España Editores, 2004, 218 págs.; Drosher, V. La vida amorosa de los animales, Editorial Planeta, 1989, 405 págs.; Fundación Secretos Para Contar; DW Academy; AboutEspañol;  Muy Interesante; MyAnimals.

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