Protectores solares ecológicos para proteger la piel y a la naturaleza

Llega el momento de usar los protectores solares ecológicos. La llegada del verano hace que las personas busquen productos que los protejan de las radiaciones solares excesivas. Ahora toca pensar, también, en reducir el efecto que estos protectores solares causan a la naturaleza.

De todos es sabido que el sol es tremendamente beneficioso para el ser humano por sus efectos antiinflamatorios, promoviendo la epitelización y la circulación sanguínea, ayudando a tratar la psoriasis, la dermatitis, generando vitamina D… Además, el astro rey previene el acné, aumenta el número de glóbulos blancos, ayuda a rebajar el colesterol, baja la tensión arterial, regula la melatonina y promueve la síntesis de la serotonina, entre otros muchos efectos saludables.

Pero no todo lo que proviene del sol resulta positivo para el organismo humano. También contiene algunos efectos contraproducentes que pueden ser nefastos, tanto para la piel como para el organismo interno de las personas y, por supuesto, para el medio ambiente.

Como primera medida protectora, las personas se han decantado por diferentes cremas solares, que prometen una gran eficacia, sin tener en cuenta nada más. Por suerte quedaron atrás los bronceadores tradicionales cargados de químicos, dejando paso a la protección solar ecológica. En este artículo, se explica cómo se puede proteger del sol a la piel y el organismo en general sin dañar al medio ambiente.

La importancia de los protectores solares ecológicos

La importancia de las cremas solares no es discutible. Están por todas partes y ya a principios de la primavera pueden verse en la mayoría de los escaparates de las tiendas físicas y ofertados en las tiendas online. Todos los medios se llenan de publicidad de las mismas. Pero, ¿qué efectos pueden generar esas cremas en nuestro planeta?

Los ecosistemas marinos son los más afectados por la contaminación en general, a lo que se le añade que ciertos componentes químicos de los protectores solares tradicionales inciden con mayor virulencia en los arrecifes, poniendo a los corales en peligro, un ambiente natural que pasa por unos momentos muy delicados, a las puertas de su propia extinción.

Dada la cantidad de cremas solares que se utilizan, se generan toneladas de residuos químicos que van directamente al mar, debido a la disolución del protector solar que se lleva a cabo en cada baño. Hay playas que pueden recibir hasta casi 200 kilogramos de crema solar al año, sobre todo en las temporadas altas de vacaciones. Un vertido que es altamente perjudicial para la fauna y flora marinas.

Las cremas solares tradicionales se componen de productos químicos excesivamente peligrosos para el ecosistema de los arrecifes. Basta una gota de oxibenzona diluida en 7500 m³ (aproximadamente 6 piscinas olímpicas) para que se acelere el blanqueamiento de los corales, uno de sus principales problemas.

¿Cómo reducir los riesgos del sol?

La reducción de riesgos del sol hay que llevarla a cabo en principio, de interior a exterior, empezando por la nutrición, llevando una dieta rica en antioxidantes para evitar los efectos negativos de la radiación solar. Los antioxidantes más consumidos son las vitaminas A, C, E y se encuentran en muchas frutas (uvas, fresas, sandías, aguacates, etc.).

A nivel externo, lo más importante es saber tomar el sol con moderación. Según el fototipo de piel que se posea, la exposición podrá ser más o menos prolongada, pero siempre habrá que evitar las horas de máxima radiación. Esta máxima radiación se produce en España desde las 12 a las 16 horas, durante las cuales no es aconsejable exponerse al sol.

Razones para protegerse del sol

Las radiaciones solares que más afectan a la piel son las ultravioleta; UVA, UVB y UVC. El planeta recibe un 5% de rayos UVB y un 95% de rayos UVA.

Los rayos UVA son los responsables de la pigmentación y penetran hasta la dermis, siendo responsables del cáncer de piel y las manchas de envejecimiento prematuro si estas actúan sobre la piel de forma reincidente y directamente.

Los rayos UVB provocan enrojecimiento de la piel y su efecto llega tan solo a la epidermis.

Los rayos UVC son los más dañinos, pero apenas afectan porque la capa de ozono hace de filtro y los bloquea.

Los fototipos

Un fototipo no es más que la capacidad que cada persona posee de forma natural, es decir, desde que nace, para adaptarse al sol. Es el conjunto de características que van a determinar si la piel se broncea y en qué grado.

Es de vital importancia conocer el fototipo que se posee y el nivel de tolerancia al sol de manera individual, ya que por pertenecer a un fototipo concreto, no se garantiza que el tiempo estimado sea el correcto para todo el mundo.

Los cálculos están hechos en base a una piel sana sin filtro solar alguno, en exposición total al sol en horas de máxima radiación. El fototipo se define, por tanto, dependiendo del tiempo de exposición al sol soportado y sus características particulares.

Existen seis fototipos. Fototipo I, II, III, IV, V y VI. El I se corresponde con una piel blanca y lechosa, ojos azules, cabello rubio o pelirrojo y pecas todo el año, con un riesgo extremo de quemaduras solares y, el VI, se sitúa en el otro extremo, es el que corresponde a una piel negra que puede llegar a exponerse al sol hasta una hora sin quemarse.

Factor de protección solar

Aunque las cremas solares se distinguen por los distintos factores solares que poseen, ni las mejores cremas protegen totalmente frente a la radiación ultravioleta.

El Factor de Protección Solar o FPS (SPF por sus siglas en inglés) es el índice que mide la capacidad protectora de una crema solar frente a la radiación UVB e indica el tiempo que la piel puede exponerse al sol sin que se enrojezca o se queme.

Lo que indica es que el tiempo de exposición sin protección asociado al fototipo de cada cual, se multiplicaría por el factor de protección solar antes de enrojecer la piel, así por ejemplo con un FPS de 50, una persona con un fototipo II (15 minutos de exposición máxima), multiplicaría el tiempo de exposición llegando a 750 minutos.

Es recomendable saber que al igual que los fototipos, el FPS no es un valor absoluto y depende siempre del individuo. Aunque, como norma general, cuanto más elevado sea el factor solar, más tiempo de protección se posee.

Cada crema solar tiene una cantidad mínima de aplicación para funcionar correctamente, si no se emplea la cantidad especificada, señaladas en las instrucciones de la crema, la protección disminuirá independientemente del factor que posea.

El factor de protección solar y la protección contra la radiación

Según las regulaciones europeas sobre protectores solares, el hecho de que una crema solar tenga un FPS superior no la hace más resistente a los rayos UVB. De hecho, un protector solar con un Factor de protección 15 es tan sólo un 5% menos efectivo que uno que tenga 60, siendo el 98% el máximo de protección conseguido en las cremas solares.

Esto puede dar lugar a confusión al usuario, ya que se piensa que a mayor factor de protección, mayor es la protección contra los rayos ultravioleta, y la realidad es que con un factor menor tendríamos prácticamente la misma protección, con la única diferencia de tener que aplicar la crema en más ocasiones.

La falsa seguridad de protección total que ofrece el utilizar una crema solar con un FPS de más de 50 deriva en una mayor exposición al sol, a menudo descontrolada, que puede originar como mínimo problemas dermatológicos, enrojecimientos e irritaciones. Eso sin tener en cuenta que a mayor factor de protección solar no ecológica, más altas son las concentraciones de filtros químicos y, por tanto, mayor riesgo de desarrollar alguna enfermedad en la piel.

Tipos de filtros solares

Los protectores solares pueden usar cuatro tipos de filtros: físicos, biológicos, químicos y organominerales.

Los filtros físicos, también llamados filtros minerales, actúan reflejando la radiación y en este grupo se encuentran los protectores solares ecológicos. La piel no los absorbe, son más seguros y estables. Normalmente se utiliza el óxido de zinc y el dióxido de titanio. En ocasiones, cuando alguno de estos dos componentes está en forma de nanopartículas, sí que puede penetrar en la epidermis. El uso de las nanopartículas está prohibido en los productos ecológicos y naturales. Funcionan igual que ponerse un traje de protección, pero de crema solar. Generalmente también son insolubles. A este tipo de cremas se les llama también bloqueadores solares.

Los filtros biológicos, son los más antioxidantes de todos, evita o inactiva la formación de los radicales libres que producen las radiaciones Ultravioletas y las Infrarrojas

Los filtros químicos, por su parte, captan la radiación y transforman la onda que emiten en otra inofensiva para la dermis. Necesitan media hora para hacer efecto y al absorberse, tienen riesgo de producir alergias e intolerancias. Son los protectores solares tradicionales. Son sintéticos y suelen ser solubles en aceite y/o agua, y en algún grado, también penetran en la piel.

Los filtros organominerales, por último actúan de dos maneras; bien absorbiendo y transformando las radiaciones igual que un filtro químico o reflejándolas como lo haría uno físico. Puede dar problemas de fotosensibilidad o algún tipo de reacción alérgica.

Qué son las nanopartículas

Es una sustancia con un tamaño entre uno y cien nanómetros de diámetro (un nanómetro equivale a la millonésima parte de un milímetro). Desde que se empezó a utilizar la nanotecnología se encontró un uso para la cosmética, y se empezaron a micronizar los polvos minerales del óxido de zinc y el dióxido de titanio para no dejar la antiestética capa blanca en la piel. La principal consecuencia es que, debido a su reducido tamaño, se aumenta la capacidad de penetración en los poros o incluso de ser inhalados, llegando a los pulmones, con el peligro que eso conlleva.

La normativa exige que se especifique en el INCI (nomenclatura internacional de ingredientes cosméticos) si un ingrediente determinado se encuentra en estado de nanopartículas, añadiendo “nano” a su descripción.

La lista de ingredientes contaminantes

Toda crema que contenga alguno de estos elementos químicos es contaminante y, por tanto, nociva tanto para el organismo como para el medio ambiente: hexyldecanol, dimetil apramida, cetil dimeticona, octocrileno, benzofenona, butil metoxidibenzoilmetano, metil parabeno, polietileno, propylparaben, butilcarbamato y otros muchos. Estos son algunos de los más comunes en las cremas solares tradicionales. En todo caso, hay que evitar todo tipo de parabenos, ftalatos, fragancias artificiales, derivados del petróleo, metales pesados y las temidas nanopartículas.

Las cremas solares biodegradables han de estar formuladas con filtros físicos o minerales, que no pueden ser absorbidos por la fauna ni la flora, siendo inocuo para el medioambiente. El resto de la composición de la crema solar también ha de ser biodegradable y a ser posible de origen ecológico.

Algunos ingredientes de protectores solares ecológicos que actúan como filtros biológicos nutriendo la piel para que actúe por ella misma contra los radicales libres suelen ser aceites y extractos vegetales. Es muy común encontrar componentes de zanahoria, jojoba, argán, manteca de karité, aloe y granada entre ellos.

Los protectores solares que vienen presentados en aerosol son más peligrosos. Pueden inhalarse con facilidad y, como ya se ha comentado, si contienen nanopartículas llegarían al sistema respiratorio, y de ahí podrían pasar al torrente sanguíneo pudiendo ocasionar problemas más serios. No están, por tanto, nada recomendados.

Óxido de zinc como protector solar

Es un mineral en polvo, de color blanco, que se utiliza en una amplia gama de cosméticos, desde maquillaje y lociones para bebés hasta talco para los pies. Su uso más común es el de ser ingrediente en cremas para tratar la dermatitis del pañal y en los protectores solares. Usado como protector solar, refleja y dispersa la radiación ultravioleta, evitando quemaduras y el envejecimiento de la piel. 

¿Tienen las cremas solares biodegradables la misma eficacia que las químicas?

El hecho de que una sustancia sea biodegradable significa que puede descomponerse en los diferentes elementos químicos que la formaban mediante la acción de un agente biológico, como podrían ser los animales, hongos o bacterias.  Es un proceso necesario para la ecología. Los elementos no biodegradables pueden permanecer como residuos millones de años, en la mayoría de los casos, contaminando el ecosistema.

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Utilizar cremas solares biodegradables conlleva ya algunas ventajas:

  1. Desaparecen muy rápido. Se descomponen y no contaminan.
  2. No interfieren en el estado de calidad del aire, del suelo o del agua.

La eficacia de un protector solar biodegradable es la misma que la de una crema solar tradicional formulada con químicos. Las mejores cremas de protección solar biodegradables son las que poseen el factor 50, que son perfectas para los bebés. No existe ninguna diferencia más allá de la estética, ya que son visibles en la piel y el precio suele ser un poco más alto.

Qué debe tener un protector solar para que sea seguro

  1. Un filtro solar natural mineral con óxido de zinc sin nanopartículas ni ingredientes tóxicos o perjudiciales. Sin filtros químicos.
  2. Presentación en crema o loción de fácil aplicación.
  3. Debe ser ecológico y certificado.
  4. Presencia de aceites vegetales naturales y algas antioxidantes que refuerzan el efecto protector contra la radiación solar.
  5. Envase no contaminante, reciclado y reciclable, libre de BPA y ftalatos.

Consejos para tomar el sol con seguridad

Además de elegir la crema de protección solar adecuada para nuestra piel, hay otros factores que se debe tener en cuenta;

  • Determinar el protector solar con el FPS correcto para cada fototipo.
  • Conocer el tiempo máximo de exposición al sol, ya que no siempre es el mismo que el que se presupone en el fototipo personal.
  • Informarse sobre si algún medicamento o producto que se consume puede generar sensibilidad al sol. Esto daría lugar a manchas que tardarían meses en irse.
  • Prestar atención a la caducidad de la crema solar. Al ser un producto que se abre y cierra en múltiples ocasiones, se contamina con facilidad y su efectividad puede verse gravemente reducida.
  • Tener la piel morena no garantiza nada. Las personas con fototipo VI también son susceptibles a las quemaduras.
  • No tomar el sol en horas de máxima radiación.
  • Utilizar el protector solar ecológico más adecuado para nuestro tipo de piel (grasa, seca, mixta, delicada, atópica, etc).
  • Extender la crema solar unos veinte minutos antes de la exposición al sol, incluyendo los labios y el pelo.
  • Repasar la aplicación como mínimo cada dos horas y siempre después de cada baño, incidiendo en los puntos de roce con la toalla, el traje de baño, etc.
  • El protector solar es indispensable, aunque no se vea el sol. La radiación atraviesa las nubes.

Receta para elaborar un protector solar ecológico casero

Como es lógico suponer, la cosmética natural es menos dañina y por tanto la piel estará más cuidada cuantas menos agresiones artificiales reciba.

La receta que se va a ofrecer a continuación está formulada con un filtro físico, por lo tanto, el aspecto de la piel después de aplicar la crema solar será blanquecino. Un inconveniente estético que puede sobrellevarse si el resultado es para cuidar al máximo la salud del organismo y del planeta a la vez.

Ingredientes

  • 30 gramos de cera de abeja.
  • 30 gramos de manteca de karité.
  • 1 cucharada de aceite de germen de trigo
  • 10 gramos de polvo de óxido de zinc (sin nanopartículas).
  • 30 gotas de aceites esenciales.
  • 2 cucharadas de aceite vegetal.

Los ingredientes han de ser, en el mayor porcentaje posible, de origen ecológico y certificados para garantizar la seguridad y calidad del protector solar que se obtendrá.

El aceite de germen de trigo se utiliza por su concentración de vitamina E y la cera de abeja por sus propiedades impermeables. Los aceites esenciales son opcionales, aunque usar uno de zanahoria es muy adecuado para un protector solar por los betacarotenos que posee ayudando, además, a dar una tonalidad más dorada a la piel.

Modo de empleo de los protectores solares ecológicos

Poner al baño maría un recipiente de acero inoxidable o de cristal resistente al calor. Añadir al recipiente la cera de abeja, la manteca de karité y el aceite vegetal elegido, remover para que la mezcla quede homogénea. Dejar enfriar hasta que la mezcla esté tibia, y entonces añadir el resto de los ingredientes uno a uno, sin sumar el siguiente hasta que el anterior esté disuelto por completo. Enfriar y guardar.

Hay que prestar especial atención a la textura de la crema solar, tiende a endurecerse un poco una vez fría, con lo que no debe quedar demasiado espesa para facilitar su posterior aplicación. No utilizar nunca cuando aún esté caliente.

 

Fuentes: Intermon Oxfam. Telva. TVbio.  Grupo Quirón Salud. Dosfarma. American Chemistry Council. Asociación Oncología Integrativa. Grupo ECOticias. Verum Natura. Mis Recetas Anticáncer, ed. Urano. El correo del sol.

 

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