Cuidados de una palmera para que se mantenga sana y fuerte

Aunque en España existan unas condiciones excepcionales para el cultivo y cuidados de una palmera de forma natural, se hace imprescindible algunos conocimientos, técnicas y herramientas de poda para que estas crezcan sanas y fuertes. En este sentido, se deben conocer y saber manejar instrumentos para podar como la márcola (cuchilla de palmero), el corvellot o el hacha, aunque también pueden llegar a ser útiles un serrucho e incluso una motosierra.

Prácticamente todo el territorio nacional presenta un clima ideal para el cultivo de 70 de las 2.800 especies de palmeras existentes en el mundo. La Areca, la Camaerdorea, el Coco Plumoso, el Cocotero, la Kentia, la Palmera Canaria, el Palmito o la Palmera datilera son algunas de las más comunes. Todas requieren de unos cuidados comunes que se van a ver a continuación.

Medidas básicas para cuidar una palmera

Las palmeras, por regla general, se localizan en zonas tropicales y regiones con bastantes horas de sol, por lo que es un requisito indispensable ubicarlas en zonas sin sombra, que reciban luz la mayor parte del día. Así mismo, es preferible que el lugar escogido mantenga temperaturas cálidas.

Aunque las medidas mencionadas son válidas para la mayoría de las especies, cabría distinguir entre aquellas que se destinan a exteriores y aquellos otras que soportan bien ambientes de interior.

Cuidados de una palmera de exterior

Como ya se ha indicado es importante que el lugar donde se vaya a plantar reciba la luz apropiada y mantenga una temperatura cálida como planta tropical que es.

En relación a los riegos, en contra de lo que pudiera suponerse, al imaginar a este tipo de árboles en parajes desérticos que no necesitan agua, sí que es importante que reciban cierta cantidad, sobre todo en los primeros tiempos de desarrollo. Cuando la planta se haya asentado, sí que se podrá reducir los riegos a una vez por semana o incluso menos a medida que vaya creciendo y sus raíces expandiéndose. Por último, hay que darle importancia al drenaje del suelo que tiene que ser bueno, al menos en las capas superficiales, los encharcamientos continuos podrían matarla.

El mantenimiento es bastante sencillo, ya que una vez arraigadas en el terreno necesitarán pocos cuidados, en todo caso una poda para eliminar las ramas secas. En este sentido, es recomendable no cortarlas cuando aún están verdes, sino dejarlas secar y después proceder a su eliminación.

La poda de las palmeras

En los climas fríos las hojas secas pueden llegar a servir de protección para la palmera, aunque por regla general, cuando pierden el color, es el momento de eliminarlas. Este proceso en las especies más altas puede resultar peligroso si no se tiene experiencia. Es imprescindible, por tanto, contar con un equipo de arneses trabajos verticales para llevar a cabo esta operación de seguridad.

El mejor momento para llevar a cabo la poda de las palmeras se presenta con la llegada de su periodo vegetativo, es decir, en primavera, verano y otoño, evitando hacerlo en invierno. No obstante, si el clima de la zona se mantiene con temperaturas cálidas de forma habitual, no habrá mayor problema en hacerlo en cualquier época del año.

La poda de las palmeras se limita a eliminar las hojas secas, aunque se debe evitar llevar a cabo esta operación siempre que las temperaturas superen los 20ºC, ya que esto favorece el ataque del picudo rojo, una plaga que está ocasionando un verdadero desastre en las palmeras de España, sobre todo en las que están más al sur.

No se debe esperar a que las hojas estén completamente secas para eliminarlas, bastará con que se complete su transformación del verde al amarillo, esto querrá decir que ha dejado de realizar su función fotosintética.

En cuanto a sus frutos, se cortan cuando se consideren más apetecibles, aunque conviene saber que extraen mucha energía de la planta. Si se quiere que crezcan algo más rápido, se les quitará en cuanto aparezcan, aunque de este modo no podrán ser consumidos.

Las palmeras preferidas para exteriores son la Palmera washingtonia, la Palmera canaria, la Kentia, la Palmera Phoenix catylifera (palmera común) y el cocotero.

Cuidado de una palmera de interior

No existe una diferencia notable entre los cuidados que se deben proporcionar a una palmera de exterior y a otra de exterior, excepto cuando son altas y hay que tomar medidas para su poda. En todos los casos, las palmeras necesitan una buena cantidad de luz solar y un suelo que sea capaz de drenar con facilidad.

Lo más apropiado es colocarlas en ventanas, terrazas o estantes donde reciban esa luz solar tan apreciada. En cuanto a los riegos, al existir menos evaporación, también deben ser menos frecuentes, como norma general se espera a que la tierra esté bastante seca al tacto para regar.

Repetimos que lo importante es que el suelo este suelto y drenado, y que, en estos casos, al no haber condiciones climáticas que les afecte, todo lo necesario se lo ha de proporcionar la persona al cuidado, incluyendo temperatura y alimentos, evitando colocarlas en zonas frías o excesivamente calientes (circulación de aires acondicionados o calefactores).

Las palmeras de interior más comunes son  la Chamaedorea elegans, la Kentia o Howeaforsteria, la Phoenix o palmera enana, la Caryota o cola de pez y la Palmera areca o chrysalidocarrpus lutescens 

 

Curiosidades de las palmeras

A modo anecdótico cabe señalar que un grupo de científicos israelíes ha logrado germinar una palmera con semillas de unos dos mil años de antigüedad, lo que permitiría que entrara a formar parte de los árboles más antiguos del mundo, como los que figuran detrás de este enlace.

Una de las especies de Ceroxylon quindiuense está catalogada como la palmera más alta del mundo ya que alcanza nada menos que los 60 metros.

No son pocas las culturas y religiones para los que la palma estaba considerada como sagrada, sobre todo para las mesopotámicas. Para el antiguo Egipto representaba la inmortalidad. En la antigua Grecia una rama de palmera era ofrecida a los atletas que conseguían el puesto de vencedor en las competiciones. En la antigua Roma, por su parte era uno de los atributos más representativos de la victoria.

Las palmeras no solo tienen dátiles como frutos, algunas especies ofrecen cogollos comestibles, azúcar, aceites, bebidas alcohólicas, miel e incluso puede hacerse cera en variantes como la Ceroxylon andicola y la Copernicia prunifera.

Fuentes;

infojardin.com, costafarms.com, ginerymira.com, ecologíaverde.com, decortips.com

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