Qué es la huella ecológica del hombre

Hay que saber qué es la huella ecológica del hombre para entender el constante aumento de voces que piden reducirla urgentemente.  Cuando nos referimos a la huella ecológica, se está haciendo mención a la cantidad necesaria de naturaleza que requiere o se gasta en mantener el estilo de vida que se lleva.

La huella ecológica no es otra cosa que un sistema con el que se indica cuál es el impacto ambiental generado por el consumo o demanda que se lleva a cabo de los recursos naturales que se dan en los ecosistemas, en relación con la capacidad ecológica que tiene el propio planeta para regenerar esos recursos.

Para verlo de forma más clara, la huella medioambiental aparece como un indicador de sostenibilidad, cuya función es la de medir el impacto que tiene la forma de vivir de las personas sobre el entorno.

Cómo se mide la huella ecológica

Existe una fórmula para medir con cierta exactitud cuánta tierra y agua necesitamos para producir los recursos que se consumen de forma habitual. Un sistema que también sirve para calcular cuánto tiempo se hace necesario para absorber y degradar los desechos que se generan. 

Hay que utilizar una unidad de medida que establece una relación entre la superficie del suelo en hectáreas con una parte o el todo de una población, es decir, país, pueblo, familia, persona… El resultado se ofrece en hectáreas de suelo que serán necesarias para el porcentaje de la humanidad elegida.

Los parámetros de la huella ecológica común que se tendrán en cuenta son: el crecimiento de la población, la pérdida de suelo fértil, la deforestación, el agotamiento de los recursos y el aumento del consumo.

Cómo calcular el déficit ecológico

Una vez que sabemos qué es la huella ecológica del hombre, hay que entender que el cálculo se llevará a cabo, en primer lugar, delimitando la dimensión del espacio a estudiar. De este modo, sabremos si lo que se quiere es conocer la biocapacidad del planeta o cuál es nuestra huella ecológica en un entorno familiar o personal.

En segundo lugar, se calculará el consumo alimenticio, energético, las materias primas necesarias y la extensión del suelo de la proporción poblacional que se haya elegido. Existen tablas estandarizadas para saber cuál es la superficie de terreno requerida para cubrir las necesidades de la unidad de población usada.

Por último, se suman las superficies, dividiendo este resultado por el número de habitantes o la unidad elegida.

Estas son las cinco dimensiones básicas que se utilizan para calcular la huella ecológica.

  1. Superficie artificializada: cantidad de hectáreas utilizadas para urbanización, infraestructuras o centros de trabajo.
  2. Espacio necesario para proporcionar alimento vegetal.
  3. Terreno requerido para pastos que alimentan ganado.
  4. Superficie marina necesaria para la pesca.
  5. Zona de bosque necesaria para servir de sumidero del CO2 que arroja nuestro consumo energético.
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Qué es la huella ecológica del hombre y qué podemos hacer para reducirla

Para entender plenamente qué es la huella ecológica del hombre, debemos aceptar que todas las decisiones que las personas toman como consumidores a lo largo de la vida tienen un impacto directo o indirecto sobre el planeta y su salud medioambiental. 

Como ya hemos visto, se trata de un efecto medioambiental y ecológico que se expresa como la cantidad de terreno biológicamente productivo que se necesita para producir los recursos necesarios para mantener el estilo de vida, pero, también, para regular y adaptar los desperdicios generados.

Para evitar o reducir el cálculo de esta huella ecológica y que no continúe arrojando cifras alarmantes, es necesario comenzar a ser más conscientes, más responsables dele efecto que tenemos como consumidor y reconocer el poder que las personas poseemos en nuestras acciones diarias y forma de consumo. Por otro lado, es imprescindible comenzar una tarea educativa y pedagógica, promoviendo hábitos ecológicos en el conjunto de la sociedad.

El cambio empieza ahora

Es posible que en el ajetreo diario haga olvidar que estamos haciendo cosas constantemente que afectan de una forma u otra a la naturaleza. El consumo que llevamos a cabo en el día a día define claramente el ambiente social con el que nos relacionamos. Es por este motivo que se requiere urgentemente un cambio de paradigma en la forma de consumo a la que se está habituado. Un cambio que no se debe esperar de otros, sino de uno mismo, un cambio que debe empezar ahora.

Para empezar, las compras hay que enfocarlas de forma completamente distinta, no se deben reducir únicamente a satisfacer una necesidad. Es imperativo que cada acción consumista se rija por una serie de puntos y criterios medioambientales, sociales y económicos.

En este sentido, es importante conocer las empresas que producen los productos que consumimos o servicios que contratamos y comprobar que tienen una implicación directa y responsable en el respeto al medio ambiente y a los derechos humanos. Hay que educarse y enseñar en el consumo ético, responsable y solidario. Elegir el consumo justo, ese que establece una relación comercial justa y respetuosa entre los productores y los consumidores.

En definitiva, potenciar una implicación social que modifiquen, hasta eliminarlos, aquellos hábitos que no respeten la sostenibilidad.

 

Cuál es la huella ecológica global

Según el último informe de la Global Footprint Network, la demanda actual a escala global de las actividades humanas es de 2,7 hectáreas (ha) por persona, mientras que lo que el planeta puede suministrar se sitúa en torno a las 2 ha per cápita.

Valores que varían según las regiones del planeta. EEUU tiene una huella ecológica de las mayores del planeta, con un 8,2 ha per cápita, y España un 3,7. Por el contrario, Angola sólo tiene una huella ecológica de 0,9 ha por persona.

Como lógica aplastante, son los habitantes de los países desarrollados los que estamos viviendo por encima de las posibilidades que tiene el planeta para lograr una regeneración ecológica en equilibrio. Una situación que hace que la capacidad que posee el planeta para sostener a la especie humana, y con ello al resto de seres vivos, disminuya cada año.

Para aclarar aún más, el documental la huella ecológica del hombre será de gran ayuda

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